martes, 20 de septiembre de 2011
OTOÑO GRANATE
Me gusta oir las cacerolas llenas borboteando lentejas y quinoa, me huelen las manos a cebolla y los ojos lagrimosos no recuerdan porqué han llorado, si una pena escondida en un aro de la cebolla se ha soltado y ha encajado en la emoción perdida que habitaba en mi interior y no recordaba, o nada, simplemente nada ha sido suficiente para verter lágrimas saladas. El otoño va llegando, la viña de la entrada empieza a subir el tono rojizo y nos promete ,con tantas hojas, una llegada del frío en tonos de granate intenso bañando toda la fachada. Me ilusiona encender el fuego, vivir en este nuevo espacio el otoño y luego el invierno. B va creciendo y puede ya distinguir en tres dimensiones todo lo que ocurre a su alrededor y un poco más allá. Abre los ojos de azul cada día más claro y se sumerge en su paisaje con avidez,distingue en cada uno de nosotros los detalles que nos asemejan , no vacila al reconocernos y regalarnos una o más sonrisas girándose sobre si misma y levantado, con la panza en el suelo, la cabeza y, adoptando una postura erguida y valiente, nos contempla sorprendida. Viviremos el otoño observándonos mutuamente, yo, como ella se despliega, ella, como yo la busco y la agradezco.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario