martes, 18 de octubre de 2011

ROJIZO, SECO PAISAJE

Paseamos observando con la mirada inquisidora en los campos secos, áridos, que se hunden en la lejanía tapizando el paisaje de un tono marrón castaña, sin apenas nada de verde, bajo un cielo azul y limpio. El calor dilatado del verano, tanto que tardó en llegar , no nos olvida, el sol quema en el medio del día igual que en lo más alto del verano, entra el calor y el agua está fría de la noche, casi helada , que percepción tan especial de otoño en color y verano en calor. La parra se ha vuelto color vino, el viento hace caer algunas hojas, pronto quedará el suelo lleno de mullidas y secas alfombras de color rojizo. B mira lejos, tiende la mano y la gira moviendo los dedos como si tocara una guitarra que solo ella ve en el horizonte. En la lejanía vuelan unos pocos pájaros que quiere atrapar y funde su gesto en la imposibilidad dejando danzar los dedos armoniosamente hasta llegar a mi pelo y tirar de él. Ya nos sonreímos sabiendo que somos conocedoras una de la otra y le beso el cuello, en ese lugar caliente y suave que almacena todos los que le he dado desde su nacimiento, y suspira esperando a recibir muchos más. Aún no va a llover , recogeremos leña para quemar con los primeros frios y B conocerá el fuego, el ruido de los troncos, el humo y el calor rojo, como el del sol al atardecer,en este lugar que habita la naturaleza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario