miércoles, 18 de mayo de 2011

VIDA DE ROSAS

Tengo un rosal de rosas pequeñas, casi diminutas, que se emparran en una glorieta a la salida del jardín. Son de color rosa y cuando asoma el capullo tiene unos pliegues tan perfectos que seguro habitan en los recovecos diminutos seres perfumados dispuestos a que lo más cursi, aunque pequeño, reaparezca cada primavera. En el letargo del invierno siempre dudo de la eficacia de la naturaleza para devolverle la vida, después de meses luchando con el frío para mantener alguna hoja poco verde , llega el milagro y se abren cientos de flores entre un tupido ramal de verde intenso. Con el calor , después de la desaparición de las rosas, volverá una agonía de sequedad y pulgones hasta la casi inanición en el otoño.Siempre surge, renace y vive.Pensaba hoy que B quedará preciosa si le hago una foto entre rosas, seguro que el rosal lo agradecerá.Un bebé aporta tanta vida!

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